20 - 11 - 2017

    Tratado mundial para impedir propagación de especies acuáticas invasivas

    aguas de lastre

    El pasado 8 de septiembre ha entrado en vigor una medida internacional clave para la protección medioambiental encaminada a impedir la propagación las especies acuáticas invasivas a través del agua de lastre de los buques.

    El Convenio internacional para el control y la gestión del agua de lastre y los sedimentos de los buques (Convenio BWM) exige que los buques gestionen su propia agua de lastre para suprimir, neutralizar o evitar la toma o descarga de organismos acuáticos perjudiciales o patógenos con el agua de lastre y los sedimentos.

    El Convenio BWM o Convenio sobre gestión del agua de lastre fue adoptado en 2004 por la Organización Marítima Internacional (OMI), el organismo especializado de las Naciones Unidas que se ocupa de la elaboración de normas mundiales relativas a la seguridad y la protección del buque y a la protección del medio marino y de la atmósfera de los efectos perjudiciales del transporte marítimo.

    “Se trata de un hito en la lucha contra la propagación de especies invasivas acuáticas, que puede causar estragos en los ecosistemas locales, afectar a la biodiversidad y provocar importantes pérdidas económicas”, dijo el Secretario General Kitack Lim.

    “Las prescripciones que entran hoy en vigor hoy significan que estamos afrontando la que ha sido reconocida como una de las amenazas más grandes para el bienestar ecológico y económico del país. Las especies invasivas causan enormes daños a la biodiversidad y a las valiosas riquezas naturales de las que dependemos. También causan efectos directos e indirectos en la salud y los daños para el medio ambiente suelen ser irreversible”, continuó el Secretario General.

    “Con la entrada en vigor del Convenio sobre gestión del agua de lastre no solo se reducirá al mínimo el riesgo de invasiones de especies foráneas a través del agua de lastre, también se facilitarán unas condiciones equitativas para el transporte marítimo internacional, con normas claras y sólidas para la gestión del agua de lastre de los buques“, añadió.

    El agua se utiliza como lastre de forma habitual en los buques para mantener la estabilidad y la integridad estructural. Esta agua de lastre puede contener miles de microbios acuáticos, algas y animales, que se transportan por todos los océanos del mundo y se descargan en ecosistemas de acogida, que no son sus ecosistemas nativos.

    El agua de lastre sin tratar que se libera en el puerto de destino del buque puede introducir nuevas especies acuáticas invasivas. La expansión del comercio y el volumen del tráfico en las últimas décadas han aumentado las posibilidades de que se descarguen especies invasivas. De hecho, cientos de invasiones ya han tenido lugar, a veces con consecuencias devastadoras para el ecosistema local.

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