24 - 08 - 2017

    Los valores de un montañista aplicados a la vida empresarial

    Marco-Cayuso-Everest-proyecto-cumbre

    Marco Cayuso, integrante de la agrupación de montañistas venezolanos Proyecto Cumbre, destaca que las mismas habilidades y valores son aplicables tanto para un deportista como para un gerente o director de una empresa.

    Para Cayuso, que ha sido parte de las primeras expediciones de su país al Everest y los Polos, ¿qué tienen en común un montañista que escala en el Himalaya, y un gerente que pasa horas detrás de su ordenador en el escritorio? Contrario a lo que muchos pueden pensar, tienen muchísimas similitudes; y si bien el entorno puede ser muy diferente (aunque a veces el aire acondicionado de las oficinas rivaliza con el viento de Groenlandia, o la calefacción le hace la competencia al más sofisticado saco de dormir de plumas), las actitudes y cualidades que tienen que utilizar son definitivamente muy parecidas.

    Emplear un liderazgo eficaz y adaptado a cada situación, planificar exhaustivamente sin dejar de estar preparados para improvisar, manejar y controlar los riesgos y las emociones con maestría personal, son todas habilidades que forman parte del vocabulario de los grandes empresarios y de los buenos montañistas.  Y la pasión es la fuerza que está detrás de los grandes éxitos tanto de un directivo empresarial como de un expedicionario polar.

    Ante esta similitud es natural que los dos campos en principio tan dispares, se empiecen a relacionar cada vez más estrechamente, y se nutran uno del otro para obtener excelentes resultados. En ese sentido es cada vez mayor la utilización de asesorías y consultorías de montañistas y deportistas en general, a directivos y equipos de trabajo de muchas compañías, para asimilar las metodologías que se aplican con tanto éxito en por ejemplo, una expedición de montaña, o de hecho en cualquier reto deportivo de envergadura.

    Siendo parte de un equipo de montañistas de alto desempeño a lo largo de casi tres décadas, pude ir teniendo la vivencia personal de lo que significa plantearse grandes metas y llevarlas a la realidad. Y paralelamente a nuestra actividad como montañistas, fuimos desempeñando en muchas ocasiones ese rol de motivadores para numerosas empresas, que utilizaban nuestro ejemplo como fuente de inspiración de sus propios empleados. A través de conferencias donde relatábamos nuestras experiencias, y de workshops donde ayudábamos a desarrollar herramientas de Team Building y liderazgo, pudimos corroborar en la práctica que todos esos parecidos entre deportistas y empresarios no eran mera coincidencia formal, sino que más bien constituían un poderoso recurso para impulsar sustanciales mejores de rendimiento en los empleados.

    Y lo más fructífero de todo el proceso ha sido poder entender, que estos aprendizajes no son solo aplicables al medio gerencial, sino que en realidad integran un cuerpo de valores útiles para toda nuestra vida. Al fin y al cabo no solo hay parecidos entre un montañista y un gerente; la similitud abarca ciertamente a todos los campos humanos, pues las claves de cualquier éxito sea en el área que sea, se repiten con increíble semejanza. En el fondo todos tenemos las mismas ilusiones y anhelos, y podríamos decir sin temor a equivocarnos, que cada quien tiene su propio Everest…

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