24 - 11 - 2017

    Tribunal de Cuentas Europeo considera “ineficaces” los programas europeos de transporte

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    El Tribunal de Cuentas Europeo considera “ineficaces” los programas europeos de transporte. Así lo ha recogido en un informe donde explica que “no se han propuesto proyectos, el impacto en el desvío de la carga de las carreteras fue limitado y no se dispone de datos que permitan evaluar los beneficios previstos de reducción del impacto medioambiental del transporte de mercancías, limitación de la congestión y mejora de la seguridad viaria”.

    Entre estos programas destaca el Programa Marco Polo, que ha gastado más de 500 millones de euros para tratar de desviar el transporte de mercancías desde la carretera hacia otros modos de transporte, que la mayoría de los políticos consideran más “convenientes o sostenibles”.

    Por ello, la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (Astic ) considera que las diferentes medidas tomadas por las autoridades europeas para reforzar otros medios de transporte han supuesto una pérdida de tiempo y de dinero desde hace más de 10 años.

    El transporte por carretera es uno de los motores económicos y laborales de Europa, ya que mueve más del 80% de las mercancías que transitan por el territorio la Unión Europea. Se trata de un sector que actualmente da empleo a más de seis millones de personas en Europa, reduciendo uno de las mayores preocupaciones actualmente de la eurozona: el desempleo.

    Según datos de la IRU (International Road Transport Union), más del 85% del transporte de mercancías por carretera se realiza a distancias de 150 kilómetros o menos, y menos del 1% se realiza a más de 1.000 kilómetros, por lo que se antoja muy complejo encontrar una alternativa rentable, fiable y segura al transporte por carretera.

    A pesar de la contundencia de los datos y del fracaso de medidas como el programa Marco Polo, Astic considera que los políticos siguen dejando de lado al transporte por carretera en sus programas electorales, rechazando una vez más el medio más utilizado y necesario.

    En España, por ejemplo, ninguno de los grandes partidos políticos incluyó al transporte por carretera como tal entre sus propuestas electorales, salvo en lo tocante a infraestructuras, pero sí a otros medios de transporte como el ferroviario o el marítimo.

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