18 - 11 - 2017

    Astic recopila los impuestos de la UE al transporte de mercancías

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    La Asociación del Transporte Internacional por Carretera (Astic) ha recopilado las tasas e impuestos que han gravado al sector transporte a nivel europeo. En opinión de la Asociación, estas medidas han penalizado sin motivo aparente, salvo el recaudatorio, al principal medio de transporte de mercancías en Europa, que representa el 2% del PIB europeo y transporta el 95% del valor de todas las mercancías europeas.

    Primero y ante todo, la Unión Europea pretende hacer frente a los costes externos derivados de la utilización de las infraestructuras viarias, de la congestión de las carreteras, de los accidentes, así como, los relativos al impacto medioambiental, mediante la Euroviñeta. Esta tasa también trata de incluir aquellos costes que no se pueden contabilizar monetariamente, como los relativos a la pérdida de tiempo, pérdida de la salud, etc.

    La transposición de esta norma difiere mucho dependiendo de un país u otro y las tasas que se deben pagar y qué vehículos la deben pagar varían de igual manera. Actualmente sólo es obligatoria para vehículos de más de 12 toneladas, siendo opcional para el resto.

    La tasa ya se aplica en países como Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Dinamarca, Portugal, Alemania o Suecia, gravando con una media de 13 céntimos por kilómetro o 10 euros por día, según el modo de aplicar la norma, a todos aquellos camiones que circulan por estos países.

    Una parte importante de la recaudación se consume en el propio sistema. Por ejemplo, implantarlo en España para unos 15.000 km de vías públicas podría costar cerca de los 400 millones de euros y el mantenimiento del sistema unos 175 millones más cada año.

    A nivel español, es reseñable en caso del Impuesto sobre las Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos (IVMDH), más conocido como céntimo sanitario. Este impuesto indirecto sobre los carburantes aplicado por algunas Comunidades Autónomas desde el 1 de enero de 2002 hasta el 1 de enero de 2013 pretendía financiar las nuevas competencias transferidas a las comunidades autónomas en materia sanitaria, además de actuaciones medioambientales.

    El impuesto se dividía en un tramo estatal, que se aplicó en todas las comunidades autónomas (2,4 céntimos por litro), y uno autonómico, que se aplicó en 13 autonomías y cuyo importe osciló entre 1,2 céntimos y 4,8 céntimos por litro de combustible.

    En febrero de 2014 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) declaró la ilegalidad del céntimo sanitario al considerar que este impuesto incumplía la normativa europea en materia de fiscalidad, concretamente la Directiva sobre Impuestos Especiales. A pesar de ello, se estima que el Gobierno ha recaudado más de 3.500 millones del sector del transporte por carretera en los más de 10 años de aplicación de este impuesto.

    En Reino Unido destaca la tasa HGV Road User Levy, el caso más polémico en la aplicación de la Euroviñeta que implica que los transportistas extranjeros con vehículos de 12 toneladas o más de Masa Máxima Autorizada que utilicen la red de carreteras públicas deberán abonar las tasas fijadas. Pero el problema es que el gobierno de Reino Unido, a pesar de asegurar que dicha tasa se aplica a todos los vehículos, descuenta el importe pagado a los transportistas locales de un impuesto interno: el Vehicle Excise Duty.

    Por su parte, el Gobierno francés ha anunciado recientemente el establecimiento de una nueva tasa para los camiones que circulen por las carreteras francesas a partir del año 2015. El precio que ha marcado el ejecutivo francés es de 0,13 euros por cada kilómetro recorrido. Esta tasa afectará a más de 4.000 kilómetros de carreteras, tanto nacionales como locales, y será especialmente perjudicial para los transportistas españoles, que tienen a Francia como paso obligado de salida a Europa.

    Es cierto que Gobierno francés suspendió por cuarta vez la entrada en vigor de la tasa, estaba previsto que se aplicara sobre una red de 15.000 kilómetros, pero que ha desechado por no tener garantías de que se pudiese ofrecer un funcionamiento correcto del sistema. La realidad es que tan solo ha cambiado el nombre y el ámbito de aplicación, pero sustancialmente es el mismo impuesto.

    En Alemania, el ministro de transportes, Alexander Dobrindt, ha presentado un plan por el que los vehículos extranjeros deberán pagar un peaje al circular por las autopistas alemanas. En un principio se piensa en vehículos privados y autocares. Mediante este plan, que entrará en vigor el 1 de enero de 2016, el Gobierno alemán pretende recaudar unos 625 millones de euros.

    La cuantía para cada vehículo estará determinada por el tamaño y potencia de su motor, la modernidad del vehículo en cuestión y su nivel de contaminación. Para organizar su pago, se emitirán diferentes tarjetas que costarán entre 10 y 20 euros. Estas tarjetas podrán comprarse en la red de gasolineras y a través de Internet y, solo por este concepto, el ministerio alemán calcula que conseguirá 2,5 millones de euros por legislatura.

    Letonia es el último país que ha implantado un impuesto para todo aquel camión que desee circular por sus carreteras.

    Desde Astic advierten que estas cargas impositivas sólo pueden provocar dos situaciones: la desaparición de las empresas de transporte (más de 28.000 ya lo han hecho en España desde el año 2007) o que los usuarios vean cómo los productos se encarecen para compensar este aumento constante de los gravámenes.

    Además, a mediados de mayo Astic criticó que los partidos políticos españoles hubiesen olvidado el sector del transporte por carretera en sus programas electorales para las elecciones europeas del 25 de mayo.

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