18 - 11 - 2017

    España exporta más a Europa y esto se refleja en los flujos de transporte de compañías españolas

    Estos días la prensa económica de nuestro país se hace eco del auge que está experimentando el comercio exterior en España. Durante el primer semestre del año, las exportaciones han subido un 10% respecto al 2016, alcanzando un nuevo récord histórico cifrado en 140.876 millones de euros.

    Según leemos en Cinco Días, nunca antes las empresas españolas habían vendido tanto al exterior, concentrándose en la Unión Europea el 72,3% de las transacciones. España ha apostado por el viejo continente como receptor de sus bienes, una situación que se explicaría por las sucesivas crisis de las grandes economías latinoamericanas, el desplome del crudo y la reorientación de China, el segundo mayor comprador del mundo, que ha decidido concentrarse en su mercado interior reduciendo, en consecuencia, sus compras a otros países.

    El último revés ha llegado con Donald Trump en la presidencia de EEUU, quien ha despertado recelos entre los exportadores con sus políticas de blindaje a los productos norteamericanos. A pesar de la bonanza que atraviesan las exportaciones españolas, es inevitable poner sobre la mesa el debate que confronta la liberalización de los mercados, fruto de la globalización, con las medidas proteccionistas que se están llevando a cabo incluso en el seno de la Unión Europea.

    En este sentido, Ramón Valdivia, director general de ASTIC (Asociación Internacional de Transporte por Carretera) apuntaba en una reciente editorial en El Economista que “es fácil olvidar que siempre hemos querido vender más y más a los de fuera para abrazar, en cambio, el discurso del miedo a que vengan los de fuera a vender en nuestra casa”.

    Con Valdivia trasladamos el punto de mira al transporte, un sector que tradicionalmente se ha caracterizado por reflejar los vaivenes de los ciclos económicos actuando como indicativo para tomarle el pulso a la economía del país.

    Tal y como indica Valdivia, el mercado único trajo consigo la supresión de barreras técnicas, jurídicas y burocráticas con “el resultado innegable de la expansión de las empresas, costes más competitivos y un aumento de oferta para el consumidor”. Pero estas medidas proteccionistas de las que hablamos tienen especial incidencia en el transporte internacional por carretera, donde varios estados miembro como Alemania, Francia, Bélgica e Italia han puesto en marcha medidas legislativas que, según Valdivia, “entorpecen la actividad de las empresas de transporte extranjeras en la propia UE”.

    Las conocidas leyes del salario mínimo pretenden proteger el transporte nacional de estos países, exigiendo a las empresas extranjeras que operen en ellos con las mismas condiciones que las autóctonas, luchando así contra el “dumping social”.

    Según Valdivia, nos estamos adentrando en “un terreno pantanoso que fragmenta el mapa de la Unión precisamente para un sector que es crucial de cara a la competitividad y la eficiencia del tejido industrial, turístico y comercial del continente”.

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