Endesa ha culminado este mediodía uno de los hitos más relevantes del proceso de desmantelamiento de la central térmica de carbón de Compostilla II, con la voladura controlada de las dos últimas chimeneas que permanecían en pie. La operación marca un paso decisivo en la fase final de un proyecto que supone el fin de una instalación histórica para la generación eléctrica en Castilla y León.
La actuación ha incluido la demolición simultánea de las dos chimeneas —una correspondiente a los grupos 1, 2 y 3 y otra a los grupos 4 y 5— así como la voladura de la nave de tolvas de alimentación de carbón de estos últimos grupos. Los trabajos se han desarrollado con la colaboración de las empresas especializadas Recifemetal y 4D, y han requerido el uso de 1.074 kilos de explosivos para abatir estructuras con un peso aproximado de 44.000 toneladas.
El proceso se ha diseñado bajo estrictos criterios de sostenibilidad y seguridad. Endesa prevé revalorizar alrededor del 95% de los materiales resultantes, lo que permite considerar la actuación como residuo cero y refuerza el enfoque de economía circular del proyecto. Además, el desmantelamiento ha supuesto más de 1.250.000 horas de trabajo acumuladas, con una destacada participación de empleo local.
Desde el punto de vista técnico, las voladuras han exigido un minucioso debilitamiento previo de las estructuras para garantizar una caída controlada hacia zonas seguras. Para minimizar el impacto ambiental, se han instalado pantallas de protección, sistemas de riego y cañones nebulizadores, además de sismógrafos para monitorizar en todo momento las vibraciones generadas. La operación se ha desarrollado con un perímetro de seguridad coordinado con el Ayuntamiento de Cubillos del Sil y las fuerzas de seguridad.
Con esta actuación, el proyecto de desmantelamiento supera ya el 90% de ejecución y entra en su recta final, con previsión de finalización a finales de este año. La central de Compostilla II, inaugurada en 1972 y cerrada en 2020 por la pérdida de competitividad y el endurecimiento de las exigencias medioambientales, encara así la última etapa de un proceso que transformará por completo el histórico complejo energético.
