Las exportaciones de automóviles fabricados en China continúan creciendo a un ritmo sin precedentes y comienzan a generar tensiones en la red logística europea. Entre enero y julio de 2026, el país asiático envió por vía marítima 6,14 millones de vehículos, lo que supone un incremento del 81% respecto al mismo periodo del año anterior. Solo en julio, las exportaciones alcanzaron 1,043 millones de unidades.
El aumento del volumen de vehículos está teniendo un efecto desigual en Europa. Mientras algunos puertos buscan aprovechar el flujo de importaciones para atraer nueva actividad, otros enclaves especializados empiezan a registrar niveles de congestión que amenazan con afectar a la operativa del sector.
Uno de los casos más destacados es el puerto de Koper, donde la acumulación de vehículos evidencia la presión que soportan las infraestructuras dedicadas a este tráfico. La situación plantea la necesidad de reforzar la coordinación entre navieras, operadores logísticos, compañías ferroviarias y empresas de transporte por carretera para evitar cuellos de botella en la distribución.
Más allá del ámbito logístico, el crecimiento de las exportaciones chinas coincide con un periodo de profunda transformación para la industria automovilística europea. El avance de los fabricantes asiáticos y la evolución de las matriculaciones están reconfigurando las cadenas de suministro y el equilibrio del mercado, con impactos diferentes según el país y el tejido industrial de cada región.




