Amazon prepara una nueva ofensiva en el ámbito de la logística ultrarrápida con el despliegue de Amazon Now, un servicio que permite recibir determinados productos en 30 minutos o menos mediante el pago de una tarifa adicional. La iniciativa busca ampliar las opciones de entrega inmediata para artículos considerados urgentes o de consumo cotidiano.
La compañía, que en 2005 transformó el comercio electrónico con las entregas en dos días para los clientes Prime, está impulsando ahora una red de pequeños centros logísticos en distintas ciudades de Estados Unidos y otros mercados internacionales. Estas instalaciones, de dimensiones similares a una farmacia, almacenan alrededor de 3.500 referencias destinadas a pedidos de alta velocidad, entre ellas medicamentos sin receta, alimentos, productos para mascotas, pañales, bebidas o accesorios tecnológicos.
Amazon Now comenzó a operar en India en junio del año pasado y actualmente también funciona en áreas urbanas de países como Brasil, México, Japón, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido y Estados Unidos. En el mercado estadounidense, el servicio se probó inicialmente en Seattle y Filadelfia y ya se ha extendido a ciudades como Atlanta, Houston, Denver, Phoenix, Minneapolis, Orlando o Dallas-Fort Worth. La empresa prevé continuar ampliando su cobertura antes de final de año, incluyendo su llegada a Nueva York.
Según explicó Beryl Tomay, responsable de transporte de Amazon, el incremento en la velocidad de entrega impulsa también un mayor uso de la plataforma por parte de los consumidores. La directiva señaló a The Associated Press que la rapidez sigue siendo uno de los principales factores de valor para los clientes.
Las tarifas del servicio parten de 3,99 dólares para los suscriptores Prime —cuya membresía anual cuesta 139 dólares— y de 13,99 dólares para quienes no forman parte del programa. Además, los pedidos inferiores a 15 dólares incluyen un recargo adicional de 1,99 dólares.
El avance de Amazon en el terreno de las entregas inmediatas intensifica la competencia con plataformas especializadas en reparto bajo demanda como Instacart, Uber Eats, DoorDash o Grubhub. Al mismo tiempo, la expansión de este modelo vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el impacto ambiental y las condiciones de trabajo asociadas a los servicios de entrega acelerada.




