Francisco Reynés, presidente de Naturgy, ha situado la seguridad de suministro, la estabilidad regulatoria y la competitividad como ejes centrales del debate energético actual durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos. En una entrevista concedida a EXPANSIÓN, el directivo analizó el contexto geopolítico y económico que rodea al sector energético y expuso su visión sobre el papel que deben desempeñar las empresas en un escenario marcado por la incertidumbre y la transformación acelerada.
El encuentro anual de Davos, que reúne a líderes políticos, empresariales y sociales de todo el mundo, ha estado este año especialmente influido por los riesgos geopolíticos, la dificultad para anticipar escenarios y el impacto de estos factores en las cadenas de suministro y en la economía global. En ese entorno, Reynés subrayó que las compañías energéticas no solo afrontan retos económicos, sino también una responsabilidad más amplia vinculada al desarrollo, al empleo y a la estabilidad social.
Desde su perspectiva, el sector energético se encuentra en un momento en el que es necesario “recalibrar” el llamado trilema energético, descarbonización, competitividad y seguridad de suministro, para evitar que el foco exclusivo en algunos objetivos impida aprovechar oportunidades industriales y tecnológicas. En este sentido, defendió que hablar hoy de energía implica necesariamente hablar de seguridad, además de transición ecológica y precios.
Uno de los puntos abordados fue la situación del mercado energético español. Francisco Reynés incidió en la necesidad de contar con una mayor visibilidad regulatoria a largo plazo que permita acometer las inversiones requeridas por el proceso de transformación del sistema energético. Según expuso, la descarbonización debe avanzar de forma compatible con los intereses de la sociedad, los accionistas y la competitividad industrial.
En relación con las energías renovables, el presidente de Naturgy señaló que el ritmo inversor se ha ralentizado respecto a ejercicios anteriores. Este contexto plantea interrogantes sobre la capacidad de alcanzar los objetivos de potencia instalada previstos hace algunos años, en un momento en el que la rentabilidad de los proyectos es menos atractiva y los plazos administrativos para poner en marcha nuevas instalaciones se están alargando.
Francisco Reynés, también se refirió al papel de la energía nuclear dentro del mix energético. En un escenario en el que los sistemas de almacenamiento, como baterías o bombeos, todavía afrontan limitaciones relacionadas con los permisos y la escalabilidad tecnológica, apuntó que la nuclear puede desempeñar una función relevante como tecnología de respaldo. En ese marco, mencionó que prolongar la vida útil de centrales como Almaraz permitiría ganar tiempo para actualizar el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y adaptarlo a la evolución real del sistema.
Durante su intervención, Francisco Reynés retomó además el debate sobre el potencial de España para liderar la transición energética en Europa. A su juicio, el país cuenta con ventajas claras por su capacidad renovable y su posición estratégica, siempre que ese liderazgo se construya preservando la seguridad de suministro y la competitividad empresarial. Entre las oportunidades a desarrollar, citó la necesidad de invertir más en redes de transporte y distribución para atender el aumento de demanda eléctrica vinculada a nuevos desarrollos industriales y centros de datos.
En este punto, subrayó también el papel estratégico del gas natural en procesos industriales no electrificables y como elemento de respaldo del sistema eléctrico, así como la importancia de impulsar el biometano como vector para avanzar en la descarbonización sin comprometer la estabilidad del suministro.
El presidente de Naturgy se refirió igualmente al apagón registrado en España el año anterior, recordando el papel que desempeñaron las centrales de gas en la recuperación del sistema. En este contexto, apuntó a la necesidad de desplegar de forma generalizada mecanismos de control de tensión en todas las tecnologías de generación para reducir el riesgo de incidentes similares.
Otro de los bloques de la entrevista giró en torno al hidrógeno. Francisco Reynés reconoció su potencial como tecnología de futuro, pero advirtió de los retos tecnológicos, regulatorios y financieros que todavía enfrenta. En particular, trasladó su preocupación por el modelo de financiación de las infraestructuras necesarias para su despliegue, defendiendo que estas no deberían recaer sobre los actuales usuarios del gas, sino sobre los futuros consumidores del hidrógeno, mediante un esquema específico.
En el marco de Davos, Francisco Reynés participó así en un debate centrado en cómo compatibilizar transición energética, seguridad de suministro y competitividad en un momento en el que el sector se enfrenta a profundas transformaciones y a un entorno internacional marcado por la volatilidad y la necesidad de decisiones estratégicas de largo plazo.


