La compañía española se queda a menos de 4.000 millones de euros de la estadounidense y se aproxima a convertirse en la eléctrica privada con mayor capitalización bursátil del mundo
Iberdrola atraviesa uno de los momentos más destacados de su trayectoria en Bolsa. La energética española ha conseguido reducir hasta mínimos la diferencia de capitalización que mantiene con NextEra Energy, el grupo estadounidense que durante años ha encabezado el sector eléctrico privado a escala internacional.
La compañía presidida por Ignacio Galán alcanzó al cierre del pasado viernes una valoración bursátil de 135.665 millones de euros, después de que sus acciones avanzaran un 0,4% y finalizaran la sesión en 20,33 euros.
Por su parte, NextEra Energy terminó la jornada en Wall Street en 76,08 dólares por acción. Su capitalización se situó en 158.701 millones de dólares, aproximadamente 139.304 millones de euros al cambio.
Con estas cifras, la distancia entre ambos grupos se reduce a unos 3.639 millones de euros, una diferencia muy inferior a la que había existido tradicionalmente entre las dos compañías.
Durante buena parte de la última década, NextEra ha mantenido una clara ventaja entre las grandes eléctricas privadas mundiales. El peso de su negocio renovable y su presencia en el mercado estadounidense le permitieron superar los 100.000 millones de dólares de valoración ya desde 2017.
Sin embargo, la evolución bursátil reciente ha acercado las posiciones. Iberdrola acumula una subida superior al 10% durante 2026 y cercana al 30% en los últimos doce meses, mientras que NextEra registra un retroceso del 6,3% desde comienzos del ejercicio.
Iberdrola gana terreno en Bolsa
El acercamiento entre ambas empresas responde también a la evolución de sus respectivas estrategias.
Iberdrola ha reforzado durante los últimos años su estructura financiera mediante una intensa política de rotación de activos, con la que ha movilizado más de 20.000 millones de euros, al tiempo que ha dirigido una parte creciente de sus inversiones hacia actividades consideradas estratégicas.
La energética mantiene además sus previsiones para 2026 y espera alcanzar un crecimiento superior al 8% en su beneficio neto.
Las perspectivas de los analistas también acompañan la evolución del grupo. Cerca de una decena de firmas de inversión conceden a la acción de Iberdrola un potencial de revalorización superior al 10%. Entre ellas, HSBC y JB Capital sitúan el precio objetivo en 23,5 euros por acción.
Buena parte de la estrategia futura de la empresa se apoya en las redes eléctricas. Su plan estratégico 2025-2028 contempla 58.000 millones de euros de inversiones, de los cuales 37.000 millones estarán destinados específicamente a este negocio.
La compañía considera que las redes tendrán un papel decisivo para facilitar la integración de nueva capacidad renovable y atender el crecimiento del consumo asociado a la electrificación.
Aunque las energías renovables siguen siendo uno de sus principales pilares, Iberdrola ha incrementado el peso de los activos regulados, caracterizados por ofrecer una mayor estabilidad y una visibilidad más elevada de los ingresos.
Este reposicionamiento coincide con una evolución especialmente positiva de su cotización y ha contribuido a acercar a la compañía a la primera posición mundial del sector.
NextEra se enfrenta a mayores dificultades
El escenario de NextEra Energy es diferente. El grupo estadounidense anunció en mayo la compra de Dominion Energy mediante una operación en acciones valorada en aproximadamente 66.000 millones de dólares.
El objetivo es crear uno de los mayores grupos regulados de servicios eléctricos a escala mundial, aunque la transacción todavía debe superar diferentes procesos regulatorios y ha encontrado oposición política por las posibles consecuencias sobre las tarifas eléctricas y la competencia.
A esta situación se añade un entorno financiero más exigente para las utilities estadounidenses. El aumento de las rentabilidades de los bonos del Tesoro eleva los costes de financiación para compañías que requieren grandes volúmenes de capital y, al mismo tiempo, resta atractivo relativo a sus dividendos frente a otros activos.
NextEra también debe afrontar las consecuencias derivadas del rápido crecimiento de los centros de datos en Estados Unidos. Estas infraestructuras pueden convertirse en uno de los principales motores de la demanda eléctrica durante los próximos años, aunque su expansión está provocando controversias en algunas zonas debido a su consumo energético y a su impacto territorial.
La combinación de estos factores ha contribuido a debilitar la evolución bursátil de NextEra y ha permitido que Iberdrola recorte una parte importante de la distancia que existía entre ambas compañías.
La diferencia de valoración es ahora suficientemente reducida como para que los movimientos diarios de las acciones y la evolución de los tipos de cambio puedan modificar las posiciones.
Con una capitalización de 135.665 millones de euros frente a los 139.304 millones de NextEra, Iberdrola se encuentra ante la posibilidad de alcanzar un hito hasta ahora inédito: convertirse en la mayor eléctrica privada del mundo por valor en Bolsa.




