El crecimiento de los centros de datos en España está situando a la disponibilidad de electricidad y a la capacidad de las redes eléctricas entre los principales factores que condicionan la viabilidad de nuevas inversiones. Para este tipo de infraestructuras, intensivas en consumo energético y con elevados requisitos de continuidad de suministro, disponer de suelo o conectividad digital ya no es suficiente: contar con capacidad de acceso a la red en el emplazamiento y en los plazos previstos se ha convertido en una cuestión determinante.
La escala del fenómeno empieza a reflejarse en las solicitudes de conexión. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), desde la aprobación del Real Decreto-ley 8/2023, el gestor de la red de transporte ha concedido a los centros de datos más de 6 GW de capacidad de acceso, mientras que en las redes de distribución se han otorgado desde 2020 alrededor de otros 6 GW. Estas cifras se refieren a capacidad concedida y no implican que toda esa potencia esté siendo consumida ni que todos los proyectos vayan a materializarse.
Precisamente, uno de los grandes retos para el sistema eléctrico pasa por determinar qué demanda terminará convirtiéndose en consumo real y qué inversiones en red son necesarias para atenderla. La elevada concentración de grandes consumidores en determinados territorios puede exigir nuevas subestaciones, refuerzos de líneas, ampliaciones de posiciones o incrementos de la capacidad de transformación.
La red eléctrica entra en la ecuación de la inversión
La próxima planificación de la red de transporte con horizonte 2030 está adquiriendo especial relevancia en este contexto. El MITECO mantiene actualmente en tramitación esta planificación, que, tras el proceso de alegaciones, contempla más de 17.000 millones de euros de inversión, frente a los aproximadamente 13.600 millones inicialmente planteados.
La propuesta presentada inicialmente preveía atender 27,7 GW de nueva demanda desde la red de transporte y habilitar otros 5,3 GW de apoyo a las redes de distribución. Dentro de esa nueva capacidad, alrededor de 3,8 GW estaban asociados específicamente a centros de procesamiento de datos, junto con otras nuevas demandas vinculadas a industria, hidrógeno renovable, vivienda, ferrocarril y electrificación portuaria.
El cambio supone un giro respecto a anteriores ciclos de planificación eléctrica, tradicionalmente más orientados a facilitar la conexión de nueva generación. El propio Ministerio señala que la demanda representa ya el 41% de las solicitudes recibidas para la nueva planificación, frente al 40% correspondiente a generación y el 19% a almacenamiento.
Por el momento, continúa vigente el Plan de Desarrollo de la Red de Transporte 2021-2026, cuya tercera modificación puntual fue aprobada en julio de 2026. El BOE confirma que la planificación 2025-2030 continúa en proceso de elaboración.
Este escenario explica por qué la disponibilidad teórica de energía renovable de un territorio no garantiza por sí sola la implantación de un centro de datos. La cuestión fundamental es si existe capacidad de red suficiente en el nudo concreto donde se solicita la conexión, teniendo además en cuenta que las capacidades publicadas no pueden agregarse automáticamente entre distintos puntos. La CNMC advierte expresamente de que los valores disponibles en sus mapas de acceso tienen carácter informativo y que unos nudos pueden influir sobre otros.
Más demanda en un sistema cada vez más electrificado
El desarrollo de los centros de datos coincide, además, con un incremento generalizado del consumo eléctrico. España registró en 2025 una demanda de 256.086 GWh, un 2,8% superior a la del ejercicio anterior. Si se incorpora el autoconsumo, la demanda alcanzó los 269.753 GWh. Red Eléctrica también registró un máximo de demanda peninsular de 40.070 MW durante ese ejercicio.
Estas cifras deben encuadrarse en una transformación estructural mucho más amplia. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) actualizado prevé que la demanda eléctrica aumente un 34% respecto a 2019 hasta 2030, impulsada por la electrificación de la economía y por nuevas cargas industriales. Asimismo, el plan establece como objetivo alcanzar un 81% de generación eléctrica renovable en 2030.
La red tendrá, por tanto, que avanzar simultáneamente en varias direcciones: integrar más generación renovable, conectar grandes consumidores, facilitar almacenamiento, reforzar la seguridad del suministro y acompañar la electrificación de la industria y del transporte.
En 2025, la red de transporte española alcanzó los 46.155 kilómetros, después de incorporar nuevas posiciones y cientos de kilómetros adicionales de circuitos, mientras la capacidad de transformación se situó en 99.071 MVA.




