20 - 05 - 2026

    La caída del petróleo tras la tregua entre EE. UU. e Irán no disipa la tensión sobre el mercado energético

    Petroleo-Ecuador

    El anuncio de un alto el fuego temporal entre EE. UU. e Irán provocó una fuerte corrección en los mercados energéticos y llevó al petróleo por debajo de los 100 dólares por barril. El WTI registró una caída superior al 20 % en una sola jornada y el Brent retrocedió cerca de un 19 %, impulsando el optimismo de los inversores ante una posible moderación de la inflación y una recuperación progresiva del suministro global.

    Sin embargo, la reacción de los mercados financieros contrasta con la situación que continúa reflejando el mercado físico del crudo, donde persisten las señales de escasez y las tensiones logísticas derivadas del conflicto.

    Aunque la tregua ha reducido temporalmente la incertidumbre geopolítica, el estrecho de Ormuz sigue operando muy por debajo de su capacidad habitual. Según Reuters, el tráfico marítimo continúa limitado y cientos de petroleros permanecen a la espera para cruzar una de las rutas más relevantes para el comercio mundial de petróleo y gas, por donde transita aproximadamente el 20 % del suministro global.

    En este contexto, Pedro Santa Cruz, director de Freedom24 Iberia, señala que “la pregunta clave es muy simple: ¿está abierto el estrecho de Ormuz o no? Mientras siga parcialmente cerrado, el mercado va a seguir tensionado”.

    Pese a la caída inicial de los futuros, los precios del petróleo físico en regiones como Europa, África y Estados Unidos continúan mostrando fortaleza. El mercado mantiene una situación de backwardation, reflejo de la elevada demanda de suministro inmediato y de la competencia entre compradores por los barriles disponibles.

    “La curva sigue mostrando tensión y escasez real en el mercado físico”, explica Santa Cruz, quien apunta que la normalización no dependerá únicamente de los acuerdos políticos, sino también de la recuperación efectiva de los flujos logísticos y de producción.

    Durante las semanas de conflicto, el suministro global se redujo en torno a 13–14 millones de barriles diarios, afectando especialmente a las exportaciones de varios países del Golfo. Parte de esa producción, especialmente determinados tipos de crudo medio y pesado, no puede reemplazarse de forma inmediata.

    A ello se suma el incremento de los costes logísticos y de transporte marítimo, impulsado por el aumento de la demanda de petroleros, el encarecimiento de los seguros y la necesidad de rediseñar rutas comerciales. Estas tensiones continúan afectando a sectores especialmente dependientes de la energía, como aerolíneas, transporte e industria intensiva en consumo energético.

    El impacto también alcanza a otras áreas de la economía, como la alimentación, debido al aumento de costes asociados a fertilizantes y materias primas.

    Desde Freedom24 advierten de que los mercados podrían estar anticipando una normalización demasiado rápida. La estabilización definitiva del mercado energético dependerá de la reapertura completa del estrecho de Ormuz, de la recuperación de los niveles de producción y de la normalización de las cadenas de suministro internacionales.

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