14 - 05 - 2026

    Bruselas opta por la vía diplomática ante el arancel del 30 % anunciado por EE. UU.

    La Unión Europea acude a la OMC por los aranceles al acero y aluminio de EE.UU.

    La tensión comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea ha dado un nuevo giro este fin de semana, tras la notificación oficial por parte de Washington de que impondrá un arancel general del 30 % a todas las importaciones procedentes del bloque comunitario. La medida, más severa de lo anticipado, ha sido calificada por Bruselas como perjudicial para las cadenas de suministro transatlánticas y contraria a los intereses económicos de ambas regiones.

    La Comisión Europea ha respondido con cautela, evitando un choque frontal y reiterando su disposición a negociar una salida antes del 1 de agosto, fecha límite fijada por la Administración Trump para evitar la entrada en vigor de los nuevos aranceles. “Tomaremos las medidas necesarias para salvaguardar los intereses de la Unión Europea, incluyendo contramedidas proporcionales si fuera necesario”, señaló en un comunicado el colegio de comisarios.

    Pese al tono firme, el mensaje europeo sugiere una apuesta por el diálogo y la contención, al menos hasta finales de julio. Fuentes comunitarias confirman que se están intensificando las conversaciones técnicas para evitar una escalada que podría dañar gravemente sectores clave como la automoción, la aeronáutica, la maquinaria industrial o el transporte marítimo de mercancías.

    Desde Washington, el presidente Donald Trump ha reiterado que esta es la última prórroga antes de aplicar los aranceles que lleva amenazando desde que asumió el cargo a comienzos de 2025.

    El incremento arancelario tendría un fuerte impacto en la logística internacional, encareciendo los costes de importación/exportación, alterando rutas de transporte y generando incertidumbre en los contratos logísticos transatlánticos.

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