Fred Olsen Express está planeando la construcción de una nueva embarcación específicamente diseñada para cubrir los trayectos turísticos de corta duración, con la posibilidad de adquirir otro gemelo en el futuro. La naviera estima que las unidades se centrarán en trasladar pasajeros sin vehículo en las rutas turísticas que promueven excursiones.
De momento, el operador ya cubre este servicio en dos de sus líneas marítimas, como son la conexión entre Playa Blanca en Lanzarote y Corralejo en Fuerteventura, y la ruta costera de La Gomera que une las localidades sureñas de Valle Gran Rey, Playa Santiago y San Sebastián.
Desde que se estrenó este trayecto, la ruta de Lanzarote ha crecido más del 40% en el número de pasajeros en comparación con el año anterior, mientras que la ruta de La Gomera ha transportado a más de 33.000 usuarios desde su reactivación en julio de 2022.
La fabricación de estos navíos se realizará en el astillero Rodman de Vigo y durará diez meses, comenzando este mes de mayo. La primera embarcación, cuya capacidad será de 250 pasajeros, estará lista en abril de 2024.
La inversión en la construcción de estos barcos representa una suma de 3,5 millones de euros por cada embarcación del modelo Rodman R80. Cada barco dispondrá de dos motores Caterpillar C32, de 1.081 KW de potencia, y una velocidad máxima de 20 nudos. Asimismo, contará con cubiertas interiores y exteriores, servicio de bar-cafetería y entretenimiento a bordo, características muy demandadas por el público turístico.
A través de esta inversión, el objetivo de la firma es fortalecer su posición en el transporte marítimo del archipiélago canario con buques más modernos y adecuados para las operaciones en los diferentes puertos de las islas, dando así una respuesta a las necesidades turísticas de cara al año 2024.
Otra mejora reciente de Fred Olsen es que ha conseguido eliminar la contaminación acústica de sus escalas nocturnas en el Puerto de Tenerife gracias a que ya está disponible el nuevo servicio de suministro eléctrico a buques en el recinto. De esta manera, la Autoridad Portuaria elimina tanto el ruido, como las emisiones directas de CO2 a la atmósfera.




