Hasta septiembre de 2024, el movimiento de mercancías en el Puerto de Sevilla ha experimentado un incremento notable con una subida del 12,8% respecto al mismo periodo del año anterior; lo que significa que 3,2 millones de toneladas han pasado por el Puerto de Sevilla en estos nueve meses. El dato constata la recuperación respecto a la bajada de 2022, motivada por el contexto económico y las consecuencias de la sequía.
Por tipología de productos, este año despuntan los graneles sólidos con 1,5 millones de toneladas (+ 11 %) y, en especial, los abonos naturales y artificiales que aumentan un 48 % con 364.000 toneladas. El Puerto de Sevilla es líder nacional en la importación de fertilizante por su situación en el Valle del Guadalquivir y por la alta especialización de sus operadores logísticos. De hecho, una de cada cuatro toneladas de fertilizante importadas en España pasa por el Puerto de Sevilla, ha informado el presidente de la Autoridad Portuaria de Sevilla, Rafael Carmona, durante la reunión del Consejo.
También crecen como graneles sólidos las chatarras de hierro con 303.000 toneladas (+ 44,7%) y los cereales y su harina con 372.000 toneladas (+ 1,8 %).
Por otro lado, la mercancía general aumenta un 9,8 % hasta alcanzar 1,2 millones de toneladas. En esta categoría destaca el contenedor con 812.000 toneladas, un 6,3 % más que el año anterior. Este buen dato proviene, en particular, del transporte de contenedores entre Sevilla y las Islas Canarias. El Puerto de Sevilla es puerta logística a Canarias y ofrece soluciones a medida para el transporte de contenedores y rodado, en especial, de productos agroalimentarios como frutas, hortalizas, vinos, aceites, cereales… o maquinaria y materiales para la construcción.
Asimismo, los graneles líquidos continúan y afianzan su senda de crecimiento con 425.000 toneladas, lo que significa un 32 % más en comparación con la anterior anualidad. Aquí, los aceites y grasas son los protagonistas con 304.000 toneladas (+ 50,9 %) y por ello los operadores portuarios han aumentado sus instalaciones para acoger estos tráficos, como es el caso de Sevitrade en la terminal de líquidos.




