El aumento de las tensiones en el estrecho de Ormuz está teniendo un impacto directo sobre el tráfico marítimo internacional y ha impulsado un incremento del 8% en los tránsitos de buques por el Canal de Panamá en lo que va de año. Según datos de Bimco, la vía interoceánica registra actualmente una media de 38 cruces diarios, una cifra cercana al límite operativo habitual, situado entre 36 y 40 tránsitos al día.
El crecimiento se ha intensificado especialmente en las últimas cinco semanas, periodo en el que los cruces aumentaron un 16% respecto al mismo tramo del año anterior. Detrás de este repunte se encuentra el incremento de las exportaciones energéticas de Estados Unidos hacia mercados del Pacífico, en un contexto marcado por la guerra con Irán y la reducción del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
Las alteraciones en las rutas energéticas desde el Golfo Pérsico han tensionado el suministro global y elevado el precio de las materias primas energéticas, favoreciendo un mayor protagonismo de las exportaciones estadounidenses hacia Asia y la costa oeste americana. Esta situación ha incrementado la presión sobre la capacidad del Canal de Panamá y ha disparado la demanda de slots de paso para los buques.
El encarecimiento de las subastas de slots y el aumento de la congestión ya se dejan notar en los tiempos de espera, que han crecido un 50% y alcanzan una media de 47 horas. Parte de los espacios de tránsito se reservan con antelación, mientras que otros se adjudican mediante subastas de última hora.
Los portacontenedores, los buques de transporte de GLP, los petroleros y los graneleros concentran el 77% de los cruces por el canal. Mientras los portacontenedores suelen operar con programación fija y reservas previas, los petroleros y graneleros acostumbran a competir por slots más próximos a la fecha de navegación.
Ante el aumento de costes y retrasos, algunas navieras podrían optar por rutas alternativas como el cabo de Buena Esperanza o el cabo de Hornos. Aunque estos trayectos implican mayores distancias y consumo de combustible, permiten reducir la dependencia de las tarifas y restricciones del canal.
Las previsiones apuntan a que la presión sobre el Canal de Panamá continuará mientras persistan las disrupciones en Ormuz y se mantenga fuerte la demanda energética estadounidense. A ello se suman nuevos factores de riesgo, como los trabajos de mantenimiento previstos en las esclusas panamax entre el 9 y el 17 de junio, periodo en el que habrá diez slots menos disponibles, y la posible llegada del fenómeno de El Niño, que podría reducir las precipitaciones y afectar a los niveles de agua del lago Gatún, principal reserva hídrica del canal.




