El Puerto de Sevilla refuerza su papel como eje estratégico de la economía circular al consolidarse como nodo logístico clave para la exportación de biomasa forestal. En los últimos años, esta infraestructura ha gestionado más de 400.000 toneladas de biomasa, incluyendo astillas de madera, corcho y hueso de aceituna, materiales que se transforman en energía limpia en distintos países europeos.
Durante una visita institucional al muelle de Batán, autoridades de la Junta de Andalucía y la Autoridad Portuaria de Sevilla han presenciado la carga de 4.200 toneladas de biomasa con destino a Francia. Esta operación, coordinada por la empresa Novalis y la Estibadora Sevillana, forma parte de un modelo de colaboración público-privada que permite valorizar recursos forestales, prevenir incendios y dinamizar la economía rural.
El presidente del Puerto, Rafael Carmona, ha destacado que la proximidad a zonas productoras, junto con la capacidad logística y de almacenamiento del enclave, posiciona a Sevilla como plataforma clave para este tráfico sostenible. Además, ha subrayado que esta contribución a la economía circular se extiende a otros sectores, como el reciclaje de vidrio, que también muestra un crecimiento continuo.
En total, más de 640.000 toneladas de biomasa han sido exportadas desde puertos andaluces —incluyendo Sevilla, Huelva, Puerto Real y Almería— hacia países como Francia, Italia, Dinamarca o Suecia. Allí, la biomasa se utiliza en centrales térmicas para sustituir combustibles fósiles, lo que contribuye a los objetivos de descarbonización marcados por la Unión Europea.
Esta actividad se enmarca en el Plan Forestal Andaluz Horizonte 2030, que apuesta por una gestión activa del monte y por la valorización de sus recursos a través de tratamientos selvícolas y programas de certificación forestal. Andalucía, con cerca de 250.000 hectáreas certificadas, se posiciona como referente del sur de Europa en sostenibilidad forestal.
Para el director general de Política Forestal y Biodiversidad, Juan Ramón Pérez Valenzuela, este modelo demuestra que “la selvicultura es una herramienta de conservación y desarrollo”, y que “la gestión forestal no solo mejora la salud del monte, sino que genera empleo, fija población y moviliza recursos para el medio rural”.
Así, el Puerto de Sevilla no solo exporta biomasa, sino también un modelo de desarrollo inteligente que conjuga sostenibilidad ambiental, eficiencia energética y crecimiento económico para el entorno rural andaluz.




