La red de recarga pública para vehículos eléctricos en España continúa ampliándose, aunque con menor intensidad que en periodos anteriores. Durante el primer trimestre de 2026 se han incorporado 2.005 nuevos puntos, lo que eleva el total hasta los 55.077, según el último Barómetro de Electromovilidad elaborado por ANFAC. Este incremento supone un crecimiento del 3,8%, por debajo del ritmo medio registrado en los últimos dos años.
Del total de nuevas incorporaciones, un 15% corresponde a infraestructuras de muy alta potencia —a partir de 250 kW—, un segmento que gana peso y que ya representa casi la mitad del crecimiento registrado en todo 2025. En concreto, este tipo de puntos ha aumentado en 309 unidades en lo que va de año, consolidándose como una pieza clave para el desarrollo de la movilidad eléctrica, especialmente en el ámbito del transporte pesado.
No obstante, el potencial de la red podría ser considerablemente mayor. Actualmente, 17.073 puntos instalados no están operativos por distintos motivos, una cifra que incluye 733 nuevos cargadores detectados en esta situación durante el trimestre. De activarse, el total de infraestructura disponible alcanzaría los 72.150 puntos de acceso público.
El informe también refleja una mejora del indicador global de electromovilidad, que sube hasta los 25,4 puntos sobre 100, 1,6 puntos más que en el trimestre anterior. Este avance se apoya principalmente en el crecimiento del mercado de vehículos electrificados, con 68.627 turismos matriculados en los tres primeros meses del año. Aun así, España se mantiene por detrás de la media europea, situada en 38 puntos.
Por territorios, comunidades como Navarra, Castilla-La Mancha, Castilla y León o Cataluña se sitúan por encima de la media nacional, mientras que Castilla-La Mancha, Castilla y León y Cantabria lideran el crecimiento reciente. En el contexto europeo, países como Noruega y Países Bajos continúan encabezando la clasificación, con Portugal destacando por el impulso de su mercado electrificado.
Desde ANFAC subrayan que, pese a la evolución positiva, persisten desafíos importantes, especialmente en la operatividad de la infraestructura. La existencia de numerosos puntos inactivos y la necesidad de agilizar procesos administrativos siguen siendo factores clave para consolidar el desarrollo de la movilidad eléctrica y garantizar un acceso eficaz a la red de recarga.



