El Ayuntamiento de Barcelona y el Port de Barcelona han firmado este jueves un protocolo para racionalizar y hacer más sostenible la actividad crucerista en la ciudad. El acuerdo establece una reducción del número de terminales de cruceros, de siete a cinco, con la demolición de las actuales A, B y C, y la construcción de una nueva terminal pública con capacidad para 7.000 pasajeros.
La reconfiguración del muelle Adossat incluirá una rehabilitación integral de 610 metros de muelle, una inversión de 50 millones de euros y la instalación de sistemas de suministro eléctrico (OPS) para eliminar emisiones mientras los barcos están atracados.
El protocolo incorpora un plan de movilidad sostenible con tres ejes principales: el desdoblamiento del puente Porta d’Europa (90 M€), un nuevo corredor urbano en el frente litoral de Montjuïc (10 M€) y un estudio para gestionar los flujos de cruceristas, con lanzaderas, sistemas de monitorización y pantallas informativas en terminales.
La inversión público-privada total prevista asciende a 185 millones de euros, que se suman a los 265 millones ya ejecutados desde 2018. Las obras se desarrollarán entre 2026 y 2030, consolidando un modelo de turismo marítimo más ordenado y compatible con la vida urbana.


