El sector de la automoción en España ha cerrado 2025 con cifras preocupantes, tras registrar un descenso del 7,8% en las exportaciones de vehículos respecto al año anterior. El valor total de las exportaciones alcanzó los 39.062 millones de euros, mientras que las importaciones aumentaron un 9,4%, hasta los 28.871 millones de euros. Como consecuencia, la balanza comercial del sector automovilístico —incluyendo vehículos y componentes— presentó un saldo positivo de 4.822 millones de euros, un 53,4% menos que en 2024 y la cifra más baja desde 2009.
Este retroceso ha provocado que la alimentación desplace a la automoción como primer producto por saldo positivo en la balanza comercial española. Entre los factores que explican esta caída se encuentran la contracción de la producción de vehículos fabricados en España, que descendió un 4,3%, y la menor demanda de Europa, principal destino de las exportaciones, que se redujo un 8,2% durante el año. Además, el aumento de las importaciones de vehículos contribuyó a reducir el saldo positivo del sector.
Europa sigue concentrando la mayoría de las exportaciones españolas, con un 93,1% de cuota, aunque ligeramente inferior al año anterior. Entre los destinos principales, Francia lidera con 7.261 millones de euros (-13% respecto a 2024), seguida por Alemania con 7.107 millones de euros (-9,2%). Reino Unido y Turquía también destacan, con cuotas del 10,8% y 9,6% respectivamente, superando incluso a Italia. En el apartado de importaciones, Europa representa el 73,3% del total, liderado por Alemania, de donde provienen el 26% de los vehículos importados, seguido por China (9,2%) y Japón (7,8%).
José López-Tafall, director general de ANFAC, ha señalado que la caída del saldo comercial de la automoción a niveles no vistos desde 2009 “enciende la alarma sobre la necesidad de un plan estratégico que preserve las fortalezas del sector y refuerce toda la cadena de valor”. López-Tafall destacó la importancia del Plan España Auto 2030, orientado a impulsar la transformación industrial, mejorar la competitividad y acelerar la venta de vehículos, especialmente electrificados.
El directivo también subrayó la relevancia de la posición de España en el contexto europeo, en las discusiones sobre descarbonización y competitividad industrial, asegurando que pragmatismo y foco serán clave para garantizar el futuro de un sector estratégico para la economía española.




