España recibió 3,3 millones de pasajeros más que en 2025, pero el 82% del aumento correspondió al bajo coste. Madrid, Barcelona, Alicante, Comunidad Valenciana y Andalucía se reparten buena parte del crecimiento, mientras Canarias pierde pasajeros en el acumulado y la expansión nacional se modera por segundo año consecutivo.
España recibió 67.024.491 pasajeros procedentes de aeropuertos internacionales entre enero y julio de 2026, la cifra más elevada registrada en ese periodo y un 5,2% superior a la del año anterior. Solo durante julio llegaron 12.388.002 pasajeros, un 5,8% más que en el mismo mes de 2025.
El crecimiento confirma que la demanda internacional continúa avanzando, pero el dato agregado oculta transformaciones relevantes. La expansión se ha moderado por segundo año consecutivo, depende cada vez más de las compañías de bajo coste y se distribuye de manera desigual entre mercados, comunidades y aeropuertos.
Los cálculos realizados a partir de las tablas originales de Turespaña muestran que el bajo coste generó el 82,3% de todos los pasajeros adicionales acumulados en 2026. Madrid y Barcelona aportaron conjuntamente cerca del 44% del crecimiento por aeropuertos, pero Alicante y Valencia ganaron cuota a mayor velocidad. Canarias, por el contrario, recibió 61.305 pasajeros menos que entre enero y julio de 2025, pese a que el conjunto nacional incorporó más de 3,3 millones.
La fotografía resultante no es solamente la de una España que recibe más pasajeros internacionales. Es la de un mercado que continúa batiendo máximos mientras cambia su composición interna.
Los datos proceden de las notas oficiales de julio de 2026, julio de 2025, julio de 2024 y julio de 2023, elaboradas por Turespaña a partir de los registros administrativos de Aena.
Las cifras de 2026 son provisionales y adquirirán carácter definitivo doce meses después de su publicación.
De 53,5 a 67 millones en tres años
La comparación histórica permite dimensionar el aumento. Entre enero y julio de 2023 llegaron 53.499.012 pasajeros internacionales. En 2024 fueron 60.114.177; en 2025, 63.722.011, y en 2026 se han alcanzado 67.024.491.
En tres años, España ha incorporado 13.525.479 llegadas internacionales, un crecimiento acumulado del 25,3%. La cifra de 2026 supera, además, en aproximadamente 12,7 millones el volumen del mismo periodo de 2019, situado por Turespaña en torno a 54,3 millones. El avance frente al nivel anterior a la pandemia ronda así el 23%.
La progresión, sin embargo, está perdiendo velocidad. El tráfico aumentó un 21,6% en 2023, todavía condicionado por la recuperación posterior a la pandemia. En 2024 creció un 12,4%; en 2025, un 6%, y en 2026, un 5,2%.
La desaceleración no supone una caída: cada ejercicio continúa superando al anterior. Indica que, una vez recuperado y rebasado el nivel de 2019, los incrementos porcentuales son más moderados. España sigue sumando pasajeros, pero lo hace sobre una base cada vez mayor.
El aumento absoluto también permite una lectura más precisa. Entre 2023 y 2024 se añadieron aproximadamente 6,6 millones de pasajeros; entre 2024 y 2025, 3,6 millones, y entre 2025 y 2026, 3,3 millones. El volumen incorporado durante el último año sigue siendo considerable, aunque es unos 305.000 pasajeros inferior al incremento del ejercicio precedente.
El 82% de los nuevos pasajeros llegó en bajo coste
La transformación más clara se produce por modalidades de compañía. Las aerolíneas de bajo coste transportaron 40.605.044 pasajeros internacionales hacia España entre enero y julio, frente a los 37.885.475 del mismo periodo de 2025.
El aumento absoluto fue de 2.719.569 pasajeros. Las compañías tradicionales pasaron de 25.836.536 a 26.419.447, lo que representa 582.911 pasajeros adicionales.
Como el crecimiento total ascendió a 3.302.480 pasajeros, el bajo coste aportó el 82,3% del incremento y las compañías tradicionales el 17,7%. Es un cálculo propio realizado a partir de las cifras absolutas publicadas por Turespaña.
La cuota de bajo coste pasó del 59,5% en 2025 al 60,6% en 2026, una ganancia de 1,1 puntos porcentuales. La de las compañías tradicionales descendió correlativamente del 40,5% al 39,4%.
La comparación con 2023 muestra un cambio estructural más prolongado. El bajo coste representaba entonces el 59,5% de las llegadas acumuladas. En 2024 ascendió al 61%, descendió al 59,5% en 2025 y vuelve a situarse por encima del 60% en 2026.
Durante julio, la diferencia fue todavía mayor. Las compañías de bajo coste recibieron 7.555.944 pasajeros, un 8,9% más, mientras las tradicionales transportaron 4.832.058, con un crecimiento del 1,4%. El bajo coste concentró así el 61% del tráfico mensual.
Esta expansión no afecta de igual manera a toda la red. Barcelona recibió 8.954.290 pasajeros de bajo coste entre enero y julio; Palma, 5.126.225; Málaga, 4.907.490, y Alicante, 4.585.281. Madrid registró 3.378.305.
La relación se invierte en las compañías tradicionales. Madrid-Barajas concentró 11.935.575 pasajeros, el 45,2% de todo el tráfico de esta modalidad recibido en España. Barcelona quedó en 4.005.242; Palma, en 2.234.399, y Málaga, en 1.925.164.
Madrid no es solo el aeropuerto con más pasajeros internacionales: es la gran puerta de entrada de las aerolíneas tradicionales. Barcelona, Palma, Málaga y Alicante presentan una dependencia proporcionalmente mucho mayor del bajo coste.
Cinco aeropuertos absorben el 71,6% del tráfico
La concentración aeroportuaria apenas disminuye y, en algunos indicadores, aumenta ligeramente. Los cinco aeropuertos con más llegadas internacionales entre enero y julio —Madrid, Barcelona, Palma, Málaga y Alicante— sumaron 47.991.100 pasajeros, el 71,6% del total nacional.
En 2025, esos mismos aeropuertos reunieron el 71,2%. Su cuota conjunta ha aumentado, por tanto, cuatro décimas en un año.
Madrid-Barajas recibió 15.313.880 pasajeros internacionales hasta julio, 751.504 más que en 2025. Barcelona alcanzó 12.959.532, con 692.155 adicionales. Entre ambos aportaron 1.443.659 de los 3.302.480 pasajeros ganados por España.
Esto significa que Madrid y Barcelona generaron conjuntamente el 43,7% del crecimiento nacional. No obstante, ambos avanzaron prácticamente al ritmo medio: Madrid creció un 5,2% y Barcelona un 5,6%.
Los mayores cambios relativos se observan en el arco mediterráneo. Alicante pasó de 4.982.925 a 5.524.410 pasajeros, un aumento de 541.485 y del 10,9%. Valencia avanzó de 2.503.907 a 2.795.017, con 291.110 pasajeros adicionales y un crecimiento del 11,6%.
Aunque Valencia mueve menos pasajeros que los cinco grandes aeropuertos, aportó por sí sola el 8,8% de todo el incremento nacional. Alicante generó otro 16,4%. Juntos explican una cuarta parte —el 25,2%— de los nuevos pasajeros internacionales recibidos por España.
Málaga también tuvo una aportación importante. Sumó 443.893 pasajeros y alcanzó 6.832.654, un 6,9% más. Su contribución al aumento nacional fue del 13,4%.
Los incrementos absolutos de Madrid, Barcelona, Alicante, Málaga y Valencia suman aproximadamente 2,72 millones. Estos cinco aeropuertos explican más del 82% de la ganancia neta nacional, aunque debe recordarse que algunos aeropuertos registraron descensos que reducen el saldo final.
Canarias se descuelga del crecimiento
La principal excepción territorial es Canarias. La comunidad recibió 9.209.072 pasajeros internacionales entre enero y julio, frente a 9.270.377 en 2025. Perdió 61.305 llegadas, un 0,7%.
El retroceso no afecta por igual a todos sus aeropuertos. Tenerife Sur pasó de 3.678.358 a 3.611.360 pasajeros, una reducción de 66.998 y del 1,8%. Lanzarote bajó en 9.837 pasajeros, un 0,6%. Gran Canaria, en cambio, sumó 25.102 y creció un 1,1%.
El comportamiento de julio ofrece una señal parecida. Canarias, en conjunto, avanzó solamente un 0,3%, frente al 5,8% nacional. Tenerife Sur descendió un 3,2%, Lanzarote aumentó un 0,6% y Gran Canaria un 4,8%.
Los datos de Turespaña muestran parte de la explicación por mercados, aunque no permiten establecer una causalidad completa. Alemania, segundo emisor hacia España, redujo sus llegadas acumuladas un 0,4%, y Canarias perdió alrededor de 9.000 pasajeros alemanes solo durante julio. Las llegadas desde países del golfo Pérsico también siguieron retrocediendo, con la excepción de Arabia Saudí.
No puede concluirse únicamente con estas tablas que Canarias esté perdiendo competitividad. Su estacionalidad es diferente, su temporada alta no coincide exactamente con la de Baleares y soporta un volumen muy elevado durante los meses de invierno. Sí puede afirmarse que ha quedado al margen del crecimiento observado entre enero y julio de 2026.
La divergencia frente a la Comunidad Valenciana resulta especialmente acusada. Mientras Canarias perdió 61.305 pasajeros, la Comunidad Valenciana ganó 832.595. Esta última aportó el 25,2% del incremento total contabilizado por comunidades autónomas.
Comunidad Valenciana y Andalucía ganan peso
La Comunidad Valenciana recibió 8.319.427 pasajeros internacionales hasta julio, un 11,1% más. Andalucía alcanzó 8.809.913, con un crecimiento del 8,8%.
En términos absolutos, la Comunidad Valenciana sumó 832.595 pasajeros y Andalucía, 714.375. Entre las dos aportaron 1.546.970 llegadas adicionales, equivalentes al 46,8% del crecimiento nacional.
Madrid añadió 751.483 pasajeros y Cataluña, 686.012. Baleares incorporó 261.462, mientras Canarias restó 61.305.
La aportación de cada territorio al incremento ofrece una perspectiva diferente de la simple clasificación por volumen. Madrid sigue siendo el primer destino acumulado, con el 22,8%, y Cataluña el segundo, con el 20,8%. Sin embargo, Comunidad Valenciana y Andalucía están creciendo más deprisa y ganando participación.
La cuota valenciana subió del 11,7% al 12,4% entre 2025 y 2026. Andalucía pasó del 12,7% al 13,1%. Madrid se mantuvo prácticamente estable, del 22,9% al 22,8%; Cataluña conservó el 20,8%; Baleares bajó del 14,5% al 14,2%, y Canarias descendió del 14,5% al 13,7%.
Las seis principales comunidades concentraron el 97,19% de las llegadas acumuladas, prácticamente el mismo nivel que en 2025, cuando alcanzaron el 97,23%. No hay, por tanto, evidencia de que la concentración territorial global haya aumentado significativamente. Lo que sí está cambiando es el reparto dentro del grupo dominante: ganan peso Comunidad Valenciana y Andalucía, mientras lo pierden Canarias y Baleares.
Esta distinción es importante. La red no se está desconcentrando hacia las comunidades con menor tráfico; está redistribuyéndose parcialmente entre sus seis grandes polos receptores.
Polonia emerge mientras Alemania se estanca
Reino Unido continúa siendo el principal mercado, con 14.523.885 pasajeros acumulados, un 5,3% más. Aportó 728.537 llegadas adicionales frente a 2025 y representa el 21,7% del total.
Alemania permanece en segunda posición, pero pasó de 8.504.509 a 8.470.612 pasajeros, una caída de 33.897 y del 0,4%. Su cuota descendió del 13,3% al 12,6%.
Italia alcanzó 6.852.427 pasajeros, un 7,1% más. Francia llegó a 4.890.134, con un avance del 2,1%. Países Bajos retrocedió un 0,3%, hasta 3.052.933.
El mayor crecimiento relativo corresponde a Polonia. Sus llegadas aumentaron un 28,1%, desde 1.680.763 hasta 2.153.811. En tres años, el mercado polaco ha pasado de 942.790 pasajeros acumulados en 2023 a más de 2,15 millones en 2026: un incremento del 128,5%.
Polonia ya se aproxima al volumen de Bélgica, que suma 2.181.723 pasajeros, y supera a Suiza. Su expansión se apoya especialmente en el bajo coste, modalidad que concentra 1.767.872 pasajeros polacos y crece un 30%.
Estados Unidos alcanzó 1.644.891 pasajeros, un 5,4% más, aunque su evolución interna ofrece otro contraste: el tráfico de compañías tradicionales —la gran mayoría del mercado— descendió un 3,3%. La mejora total implica un desplazamiento parcial hacia otras modalidades o conexiones clasificadas por Turespaña dentro del bajo coste.
Más incremento de vuelos que de pasajeros
Los datos generales de Aena, que incluyen tráfico nacional e internacional, aportan un último elemento. Entre enero y julio, los aeropuertos españoles gestionaron 190.652.815 pasajeros, un 4% más, y 1.617.122 movimientos de aeronaves, un 4,4% más.
En julio, los pasajeros aumentaron un 5%, pero las operaciones crecieron un 6,1%. No puede deducirse directamente una caída concreta de la ocupación, porque las cifras agregan aeronaves, rutas y tipos de tráfico diferentes. Sí puede afirmarse que la actividad operativa creció más deprisa que el número de pasajeros.
ENAIRE gestionó en julio su máximo histórico mensual y superó los 1,4 millones de vuelos acumulados, un 4,2% más. El 25 de julio registró un récord diario de 8.459 vuelos, mientras las demoras atribuibles a la gestión del tráfico se redujeron más de un 20%.
Un récord con una estructura diferente
El tráfico internacional español no solo ha superado definitivamente los niveles anteriores a la pandemia. Su estructura es distinta.
España recibe aproximadamente 12,7 millones de pasajeros más que entre enero y julio de 2019, pero la mayor parte de la expansión reciente está siendo captada por compañías de bajo coste. Madrid y Barcelona conservan su dominio, mientras Alicante, Valencia, Málaga y Andalucía ganan peso. Canarias retrocede y Baleares avanza por debajo de la media.
La concentración territorial permanece prácticamente intacta: seis comunidades continúan recibiendo más del 97% del tráfico acumulado. Sin embargo, dentro de ese grupo se está produciendo una redistribución verificable.
El crecimiento nacional del 5,2% es, en realidad, la suma de dinámicas muy diferentes: Valencia y Alicante por encima del 10%; Madrid y Barcelona alrededor de la media; Palma e Ibiza con avances modestos, y Tenerife Sur y Lanzarote en negativo.
Esa es la principal conclusión que dejan los datos primarios: España continúa ganando pasajeros internacionales, pero ya no todos sus grandes mercados y aeropuertos avanzan en la misma dirección ni a la misma velocidad.



