El precio del petróleo registró una fuerte volatilidad tras el ataque lanzado por Estados Unidos contra tres instalaciones nucleares iraníes el pasado 22 de junio. La tensión se intensificó con la aprobación por parte del Parlamento de Irán de un proyecto para cerrar el Estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más estratégicos del planeta por donde transita cerca del 20 % del crudo mundial.
El Brent alcanzó los 79 dólares por barril, un alza del 18 % respecto a principios de mes, impulsado por el temor a una interrupción en el suministro global. Sin embargo, la corrección llegó pronto: tras el contraataque iraní con misiles dirigidos a la base aérea de Al Udeid (Catar), el precio retrocedió un 7 %, situándose en 71,48 dólares el Brent y 68,51 dólares el WTI, al no haberse interrumpido aún el tráfico de buques por el estrecho.
El Estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el mar Arábigo y canaliza diariamente más de 20 millones de barriles de petróleo y gas natural licuado. Aunque la decisión final de cerrarlo recae en el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, el respaldo parlamentario ha elevado el riesgo geopolítico en la región.
Expertos de Goldman Sachs advierten que un cierre efectivo podría llevar el precio del barril a niveles de 110 dólares o más, lo que tendría efectos directos sobre los costes logísticos y del transporte internacional.
Varias navieras, entre ellas Hapag-Lloyd y las japonesas Mitsui OSK y NYK, ya han comenzado a desviar rutas o reducir escalas en el Golfo. Además, algunas aerolíneas han suspendido el sobrevuelo del espacio aéreo de la región, encareciendo potencialmente los trayectos de carga aérea entre Asia, Oriente Medio y Europa.
Un aumento sostenido del precio del crudo afectaría directamente los costes de operación del transporte terrestre, marítimo y aéreo, con una eventual repercusión en los precios al consumidor y en la estabilidad de las cadenas de suministro globales.
A pesar de la gravedad de los acontecimientos, los analistas consideran que el escenario más probable es una disuasión mutua que evite el cierre completo del paso. Estados Unidos, la Unión Europea, China y otros actores han intensificado los contactos diplomáticos para contener el conflicto y garantizar la libre navegación en la zona. Mientras tanto, el sector logístico se prepara para escenarios de contingencia, con ajustes en rutas, revisión de seguros y una mayor vigilancia del riesgo geopolítico en el Golfo.



