El precio medio del gasóleo ha pasado de niveles próximos a 1,38 euros por litro al comenzar 2026 a los 1,934 euros del último dato disponible.
El combustible ha sufrido dos fuertes oleadas alcistas, una en marzo y otra desde julio, y se encuentra de nuevo a solo un 0,4% del máximo anual. Para el transporte por carretera, el carburante supone ya un tercio de todos los costes.
El gasóleo ha protagonizado en 2026 una de las escaladas de precios más intensas de los últimos años. El último dato nacional cerrado disponible del histórico del Ministerio para la Transición Ecológica, correspondiente al martes 22 de septiembre, sitúa el precio medio del diésel en España en 1,934 euros por litro, después de dieciséis jornadas consecutivas de subidas. Es el segundo registro más elevado del año y queda únicamente un 0,4% por debajo de los 1,942 euros alcanzados el 21 de marzo.
La comparación con el comienzo del ejercicio refleja mejor la magnitud del movimiento. El 1 de enero el gasóleo rondaba los 1,38 euros por litro y la primera referencia semanal homogénea del Boletín Petrolero europeo, correspondiente al 5 de enero, situaba el precio español en 1,385 euros por litro.
Desde esos 1,385 euros hasta los 1,934 euros del último dato, el encarecimiento acumulado alcanza aproximadamente el 39,6%. En términos absolutos son cerca de 55 céntimos más por cada litro de gasóleo.
La evolución, sin embargo, no ha sido lineal. Enero y febrero fueron todavía meses relativamente tranquilos. El precio semanal pasó de 1,385 euros el 5 de enero a 1,423 euros el 23 de febrero. La ruptura se produjo en marzo. El 2 de marzo todavía se encontraba en 1,441 euros, pero solo una semana después había saltado hasta 1,646 euros. El 16 de marzo alcanzaba 1,837 euros y el 23 de marzo, 1,883 euros.
En apenas tres semanas el mercado español pasó así de un gasóleo próximo a 1,44 euros a otro que rozaba 1,90 euros. El máximo diario de aquella primera oleada se produjo el 21 de marzo, cuando el combustible alcanzó los 1,942 euros por litro.
Abril mantuvo una enorme tensión. La media semanal alcanzó 1,885 euros el 13 de abril, para posteriormente comenzar una corrección. El precio bajó hasta 1,727 euros el 27 de abril, se situó entre 1,68 y 1,74 euros durante buena parte de mayo y continuó descendiendo en junio. El 29 de junio el dato semanal había retrocedido hasta 1,504 euros por litro.
Parecía entonces que la peor parte de la crisis había quedado atrás. Pero el verano cambió nuevamente la tendencia.
Desde los 1,504 euros de finales de junio, el gasóleo comenzó a encarecerse semana tras semana. Subió a 1,535 euros el 6 de julio, 1,622 euros el día 20 y 1,722 euros el 27. En agosto la escalada se aceleró: 1,794 euros el día 3, 1,822 el 10, 1,829 el 17, 1,861 el 24 y 1,865 euros el 31 de agosto.
Entre finales de junio y finales de agosto, por tanto, el precio semanal del gasóleo aumentó alrededor de 36 céntimos por litro, casi un 24%.
Septiembre: la rebaja fiscal apenas consigue contener el mercado
La llegada de septiembre introdujo una anomalía importante en la serie. Desde el día 1 entró en vigor una rebaja fiscal de 20 céntimos por litro para el gasóleo, el doble de la aplicada durante agosto. Esa reducción hizo que el precio bajara inicialmente con fuerza y el 2 de septiembre llegara a situarse en 1,773 euros por litro.
Pero el alivio ha sido extraordinariamente corto.
La referencia semanal del 7 de septiembre era de 1,795 euros y la del 14 de septiembre había subido ya hasta 1,834 euros. Desde entonces, la información diaria del Ministerio refleja una aceleración mucho mayor. El 22 de septiembre el precio alcanzó 1,934 euros, encadenando dieciséis jornadas consecutivas de subida.
El resultado es especialmente significativo porque desde el comienzo de septiembre el precio de venta del diésel ha aumentado aproximadamente un 9% pese a disponer de una rebaja fiscal de 20 céntimos por litro. Solo durante la última semana disponible ha avanzado un 2,8%.
El precio actual prácticamente ha borrado, por tanto, el efecto inicial de las medidas fiscales y vuelve a situar al gasóleo cerca del máximo de marzo.
La media mensual muestra la misma ruptura
La evolución de las medias mensuales obtenidas a partir de los precios diarios comunicados por las estaciones de servicio permite observar todavía mejor el cambio estructural producido durante 2026.
La media del Gasóleo A fue de 1,388 euros por litro en enero y de 1,417 euros en febrero. En marzo saltó hasta 1,754 euros y en abril alcanzó una media de 1,800 euros. Después retrocedió a 1,696 euros en mayo y 1,568 euros en junio.
La segunda oleada comenzó en verano: julio cerró con una media de 1,631 euros y agosto se disparó hasta 1,836 euros. En septiembre, con el mes todavía incompleto, la media acumulada se encuentra alrededor de 1,853 euros por litro. Estos cálculos proceden de la agregación diaria de los precios oficiales comunicados al Ministerio por las estaciones de servicio.
La media de septiembre es así aproximadamente un 33,5% superior a la de enero, pero el precio puntual más reciente muestra una subida todavía mayor: casi un 40% respecto a la primera semana del año.
Para un camión, 55 céntimos por litro son miles de euros
La magnitud de la subida cobra otra dimensión cuando se traslada al consumo de una empresa de transporte.
Un vehículo pesado que consuma unos 3.000 litros mensuales necesitaba aproximadamente 4.155 euros para adquirir esa cantidad de gasóleo tomando como referencia los 1,385 euros por litro de comienzos de enero. Con un precio de 1,934 euros, el mismo volumen supone unos 5.802 euros.
La diferencia bruta asciende a unos 1.647 euros mensuales por vehículo, antes de considerar gasóleo profesional, descuentos comerciales, fiscalidad recuperable y otras particularidades de cada empresa. Si esa diferencia se mantuviera durante doce meses, equivaldría a casi 19.800 euros por camión.
Para una flota de cien vehículos, una variación de estas dimensiones representa potencialmente cientos de miles de euros adicionales de gasto en combustible.
El problema es especialmente relevante porque el carburante ya representa el 31,7% de todos los costes de explotación de un vehículo articulado de carga general. Los últimos datos del Observatorio de Costes sitúan el coste anual de explotación de este vehículo en 170.875,68 euros, con un coste de 1,42 euros por kilómetro recorrido y 1,67 euros por kilómetro cargado. A 31 de julio, el coste de los carburantes ya había aumentado un 14,4% interanual.
Y el encarecimiento posterior de agosto y septiembre no estaba todavía plenamente incorporado a esas cifras.
De 1,38 a 1,93 euros en menos de nueve meses
La fotografía de 2026 es, en definitiva, muy diferente a la que ofrecía España al comenzar el año. El gasóleo arrancó enero alrededor de 1,38 euros por litro, se mantuvo relativamente estable hasta finales de febrero, sufrió una primera explosión durante marzo, retrocedió hasta junio y volvió a dispararse durante el verano.
El último dato, 1,934 euros por litro, coloca nuevamente el combustible prácticamente en máximos anuales. Desde la primera semana de enero, la subida ronda el 40%. Desde los 1,504 euros semanales registrados a finales de junio, el aumento hasta el último dato diario supera ya el 28%. Y desde los 1,773 euros alcanzados el 2 de septiembre tras la nueva rebaja fiscal, el gasóleo se ha encarecido más de un 9% en solo veinte días.
Para las empresas españolas de transporte por carretera, la cuestión ya no es únicamente cuánto ha subido el combustible. La cuestión es cómo repercutir con suficiente rapidez un coste que está modificándose mucho más deprisa que sus contratos comerciales.
La legislación española ofrece una respuesta clara: el incremento correspondiente del gasóleo debe trasladarse al precio del transporte. En un escenario en el que mover un camión cuesta sustancialmente más que a comienzos de año, cargadores y clientes tendrán que asumir una factura logística mayor. Pretender mantener las mismas tarifas con un gasóleo casi un 40% más caro supondría trasladar íntegramente la crisis energética al margen del transportista.




