15 - 06 - 2024

    Renfe hace una oferta por la alta velocidad canadiense

    Renfe ha sido una de las empresas finalistas para optar por el desarrollo y operación de la primera línea de alta velocidad que se construirá en Canadá, que conectará Toronto y Quebec a partir del año 2030, según ha informado el Gobierno canadiense.

    El operador ferroviario público forma parte de uno de los únicos tres consorcios designados por la Administración canadiense para competir en un concurso público y desarrollar esta infraestructura en la que Renfe ya tiene experiencia, al ser España una de los referentes mundiales en alta velocidad.

    El operador español se ha asociado con varias empresas canadienses, entre las que se encuentra la ferroviaria Intercity Development Partners, la multinacional constructora EllisDon, la firma de infraestructuras Jacobs, la consultora Hatch o la ingeniería CIMA+.

    Además de las canadienses, también se ha aliado con la estadounidense Kilmer Transportation, la operadora de transporte urbano francesa RATP o el gigante del transporte británico First Group, con el objetivo de ganar la puja.

    Este consorcio, que es el que más empresas congrega, se tendrá que enfrentar a otro compuesto por CDPQ Infra, SNC Lavalin, Systra y Keolis y a un último participado por el operador alemán Deutsche Bahn, así como por Fengate, John Laing, Bechtel y WSP.

    Las tres alianzas tendrán ahora que presentar una primera propuesta y el Gobierno canadiense comenzará a estudiar en septiembre las que pasan a la última fase, cuyo veredicto final se conocerá en el verano de 2024.

    La iniciativa original no planteaba un modelo de alta velocidad, sino de Alta Frecuencia, que es como se llama el proyecto, a lo largo de los 800 kilómetros que discurren entre Toronto y Quebec, actualizando la línea ya existente y ampliando su capacidad.

    El coste inicial ascendía a unos 9.000 millones de dólares canadienses (6.180 millones de euros), pero en caso de incluir la alta velocidad, que es a lo que apunta ahora el Gobierno, la factura podría dispararse.

    Por ejemplo, en España, un tramo de 120 kilómetros de la alta velocidad a Galicia (Pedralba de la Pradería en Zamora a Ourense) costó 3.000 millones de euros, lo que extrapolado a 800 kilómetros serían 20.000 millones de euros, y a lo que se sumaría la compra de trenes, el coste de la energía de tracción o los gastos de la operativa.

    Para iniciar el proceso, el Gobierno canadiense ya ha aportado 400 millones de dólares entre 2022 y 2023. Además, su objetivo es incluir a la población indígena en todo el proceso como parte de su estrategia de “reconciliación”.

    Fuentes de Renfe consultadas por Europa Press han defendido que esta operación “forma parte de su estrategia de expansión internacional” siendo ésta una de las tres palancas de crecimiento de la compañía, junto con “el foco en el cliente” y la “eficiencia y seguridad”.

    Como parte de esta estrategia, Renfe acaba de inaugurar sus operaciones en Francia, con un trayecto ya disponible entre Barcelona y Lyon, con varias paradas en territorio galo, y esta semana inaugurará también el enlace entre Madrid y Marsella.

    Asimismo, ya está presente en el proyecto Haramain, que une las ciudades de La Meca y Medina en Arabia Saudí; en el de Texas Central, para el desarrollo del primer tren de alta velocidad en Estados Unidos, que unirá las ciudades de Dallas y Houston; en Rail Baltica, que unirá Estonia, Letonia y Lituania a través de un tren de alta velocidad a partir de 2027; o en el Tren Maya de México.

    Avianca, aerolínea global más puntual del mundo en junio

    La UE adopta normativa para impulsar consumo de combustibles renovables en el transporte marítimo