En 2026, el transporte por carretera de mercancías peligrosas en España encara un escenario más exigente en regulación, seguridad y control operativo. Aunque estas cargas representan solo alrededor del 4 % del transporte total en España y la UE, su relevancia estratégica es alta, ya que afectan directamente a sectores como la química, la energía o la automoción, donde la continuidad logística requiere máxima seguridad y especialización.
El reciente marco normativo, derivado de la Resolución de 12 de febrero de 2026 del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y en vigor desde el 22 de febrero, adapta los criterios de inspección a la Directiva (UE) 2025/1801. La actualización establece niveles de riesgo para las infracciones y refuerza la responsabilidad de las empresas transportistas, que deben garantizar la formación de conductores y consejeros de seguridad, así como el cumplimiento de todos los requisitos documentales y técnicos de cada envío.
El transporte de mercancías peligrosas requiere especialización, red certificada y protocolos estrictos de embalaje, etiquetado y compatibilidad de productos. La digitalización se consolida como herramienta clave para gestionar estos procesos: permite centralizar la documentación, mejorar la trazabilidad en tiempo real, anticipar riesgos y reforzar el control operativo, reduciendo errores y aumentando la seguridad en un sector donde la precisión es esencial.
El aumento de exigencias regulatorias y de seguridad apunta hacia un modelo de transporte cada vez más digitalizado, transparente y controlado, en el que la tecnología se convierte en un habilitador imprescindible para garantizar la resiliencia y la confianza en la cadena logística.




