La antigüedad del parque automovilístico en España continúa aumentando y sitúa la edad media de los turismos en 14,6 años, según el último informe elaborado por IDEAUTO a partir de los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT). La tendencia al envejecimiento se extiende también al resto de segmentos: los vehículos industriales alcanzan una media de 15 años, los comerciales ligeros 14,8 años y los autobuses se mantienen como el grupo más joven, con 11,1 años, tras reducir su antigüedad en 0,42 años respecto al periodo anterior.
El volumen total de vehículos en circulación ha crecido un 1,3 % hasta situarse en 31.706.927 unidades. No obstante, los automóviles con más de 10 años concentran ya el 62 % del parque, siendo especialmente significativo el peso de los vehículos con más de 20 años, que representan el 29,3 % del total. Por el contrario, los vehículos de menos de cinco años, pese a aumentar su presencia un 6,7 %, suponen únicamente el 17,3 % del parque.
En materia medioambiental, el informe refleja una mejora progresiva del etiquetado, aunque todavía limitada. Los vehículos sin distintivo ambiental han descendido un 7,8 %, hasta 7,75 millones de unidades, pero continúan representando el 24,5 % del total. Los vehículos con Etiqueta Cero registran el mayor crecimiento, con un aumento del 50,9 %, aunque su cuota sigue siendo reducida, en torno al 2,3 %. Por su parte, la Etiqueta ECO ya está presente en el 7,3 % del parque tras crecer un 29,1 % en el último año.
Por tipo de propulsión, el diésel sigue siendo la tecnología dominante, con 18.098.867 vehículos, lo que equivale al 57,1 % del parque, a pesar de un descenso del 1,8 %. Los vehículos de gasolina representan el 33,2 %, mientras que los electrificados —híbridos enchufables y eléctricos puros— alcanzan las 746.510 unidades, el 2,4 % del total, con predominio de los turismos.
Desde el sector, el director general de ANFAC, José López-Tafall, ha advertido de las implicaciones de estas cifras, señalando que casi un tercio de los vehículos en circulación supera los 20 años de antigüedad. Una situación que, además de su impacto en las emisiones, supone una carencia relevante de sistemas avanzados de seguridad, con consecuencias directas para la seguridad vial.




