14 - 11 - 2018

    Impresión 3D tiene que evolucionar mucho para su uso industrial

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    La impresión 3D o fabricación aditiva es una realidad cada vez más extendida, aunque todavía tiene que evolucionar mucho para ser incorporada de forma masiva al uso industrial, comentó Joachim Miebach, fundador y presidente del Grupo Miebach Consulting, durante sus conferencias por Latinoamérica.

    Miebach explicó que ya es posible crear piezas de distintos tamaños y materiales (plástico, metal, papel, cerámica, etc.), con estructuras simples o complejas, a través de distintos métodos de “impresión” (FDM Fused Deposition Modelling o Modelado por Deposición Fundida y SLS Selective Laser Sintering o Método Granular de Sinterización por Láser).

    El precio de las impresoras es muy variable, existiendo en la actualidad impresoras industriales y de uso personal, así como el tiempo de fabricación de los productos, que depende básicamente del tamaño de la pieza.

    Muchas industrias, entre ellas la automotriz y la aeronáutica, están experimentando con la fabricación mediante impresión 3D de piezas que por su complejidad y forma son más sencillas de imprimir que de ensamblar.

    En el campo de la logística, Joachim Miebach indicó que en la industria automotriz un 20% de los recambios de poca rotación de un automóvil ya es imprimible en 3D. En este sector, aproximadamente el 60% de las referencias ocupa en torno al 40% del espacio en los almacenes, lo que representa cerca de un 30% del inventario y, sin embargo, generan únicamente un 5% de las ventas.

    A modo de ejemplo, el fundador del Grupo Miebach Consulting comparó la cadena de suministro convencional de una rueda dentada de plástico solicitada por un distribuidor de recambios de Río de Janeiro con la cadena de suministro de la misma pieza fabricada en 3D, quedando de manifiesto el distinto nivel de complejidad de ambas opciones.

    Actualmente el coste de impresión de esta pieza es muy elevado, entre 15 y 20 dólares (entre 13 y 18 euros) si es de plástico y hasta 100 dólares (88 euros) si es de metal,  pero los costes de fabricación, financiación del inventario, almacenaje, manipulación, riesgo obsolescencia, coste de destrucción del producto y transporte necesarios para distribuir dicha pieza alrededor del mundo no son nada desdeñables.

    Por otro lado, los costes de las impresoras 3D y sus costes de impresión se reducirán drásticamente a medida que la tecnología permita su utilización masiva.

    Por otra parte, Joachim Miebach asegura que la impresión 3D conlleva cuatro beneficios clave: la inexistencia de inventarios, la disponibilidad global y a largo plazo, el coste cero de transporte y la entrega inmediata.

    Además, con el paso del tiempo, la impresión será más rápida, más barata, más universal y de mayor calidad; el diseño de piezas será cada vez más adecuado para la impresión 3D y los centros de servicios de impresión se ubicarán en los centros de distribución o en las grandes ciudades industriales.

    Los mayores retos de futuro en este ámbito son el tema de la garantía de calidad y la propiedad intelectual, cuyas fronteras pueden desdibujarse con más facilidad cuando este tipo de impresión se generalice y los diseños de las piezas circulen por las redes en formato electrónico.

    Por otro lado, sin duda aparecerán nuevas oportunidades y modelos de negocio como los centros de impresión certificados por los fabricantes para la impresión de sus piezas.

    Miebach Consulting publicó un estudio internacional en diciembre estructurado en tres apartados: mejora de la cadena de suministro, Intralogística y promociones y colaboración en la cadena de suministro.

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